Libertad, violencia, igualdad, dinero, familia, sufrimiento, amor, trabajo, felicidad.
sábado, 12 de septiembre de 2015
viernes, 11 de septiembre de 2015
Hora punta
El mundo siguió girando y yo con él, pero en sentido contrario, en busca de tu
cuerpo. Cosiendo las hojas al calendario, luchando en vano contra el tiempo.
Cada vez que le muerdo me echa unos años. Y aunque no envejezco me hago mayor,
y se me caen los dientes (y ahora con qué muerdo), se difumina el recuerdo.
Y el recuerdo deja paso a la imaginación, a la locura de quien no quiere estar
cuerdo, o de quien prefiere los finales alternativos en los que nunca pierdo.
Deja paso al sueño de quien no quiere dormir porque prefiere imaginar las
madrugadas en vela que no pasó con ella.
Me queda soñar, que no vivir, pues las encías no me sirven, no me quedan uñas,
y no se me ocurren más formas de robarle tiempo al tiempo.
Sueño con el tac tic de los relojes, con el regreso de la gota al ojo y con la
lágrima que descolmó el vaso, con cómo me atrapas en un abrazo y me dejas
escapar justo antes de llegar, con que esta puerta se abre de nuevo, de un
portazo, y vuelves a salir.
Pero esta vez de espaldas, dirigiéndote hacia mí.
cuerpo. Cosiendo las hojas al calendario, luchando en vano contra el tiempo.
Cada vez que le muerdo me echa unos años. Y aunque no envejezco me hago mayor,
y se me caen los dientes (y ahora con qué muerdo), se difumina el recuerdo.
Y el recuerdo deja paso a la imaginación, a la locura de quien no quiere estar
cuerdo, o de quien prefiere los finales alternativos en los que nunca pierdo.
Deja paso al sueño de quien no quiere dormir porque prefiere imaginar las
madrugadas en vela que no pasó con ella.
Me queda soñar, que no vivir, pues las encías no me sirven, no me quedan uñas,
y no se me ocurren más formas de robarle tiempo al tiempo.
Sueño con el tac tic de los relojes, con el regreso de la gota al ojo y con la
lágrima que descolmó el vaso, con cómo me atrapas en un abrazo y me dejas
escapar justo antes de llegar, con que esta puerta se abre de nuevo, de un
portazo, y vuelves a salir.
Pero esta vez de espaldas, dirigiéndote hacia mí.
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