viernes, 5 de octubre de 2018

Crónica de un "Deliveroo guy"

Estoy trabajando de repartidor con Deliveroo. 
Funciona de la siguiente manera: Te mandan al móvil el sitio al que tienes que ir a recoger el pedido. Cuando lo recoges lo verificas y te dan la dirección donde lo tienes que entregar. Pues bien, me quedaban 15 minutos para acabar mi hora y tenía 15 por ciento de batería. Acabé el pedido a y 56... me mandaron otro justo un minuto después, y aunque entrase dentro de una hora que no tenía daba igual. Te pagan el tiempo que eches y si te lo mandan y no lo coges te penalizan. 

Pues bien, allá que iba yo raudo y veloz sobre rocinante con un 12% de energía en la herramienta... llego al Taco Bell y recojo el pedido. 9%... Me da tiempo, pienso. 

Miro el mapa, zona desconocida, objetivo en a tomarporculolandia... 
Rampa hacia abajo, en mi cabeza no está el que voy a tener que subirla después, sino que voy a ganar valiosos minutos por la carretera. 
Freno en la rotonda, miro el móvil... no puede ser, 1%. Algo comienza a subir por mi estómago... "estoy fucked up..." pongo el modo avión, congelo el mapa y rezo mucho a los dioses en los que nunca he creído. Intento memorizar la calle... aun la tengo en la cabeza, 106 de Bradford Drive.

 Pongo rumbo a la siguiente rotonda mientras concluyo que el arquitecto de las rotondas de Colchester es el mismísimo diablo. No encuentro la salida que busco, estoy perdiendo un tiempo que necesito. Hay alguien esperando su comida cuyo "Brunch" depende de mí... esos burritos y ese "cheesetaco" han de llegar a buen puerto. Es mi misión. 

Desesperado vuelvo a mirar el móvil... apagado. Se me cae el mundo a los pies... qué hacer. ¿Tiro la toalla? ¿Vuelvo a casa y hablo con algún encargado? 
No... no he llegado tan cerca de Bradford Drive para rendirme. Da igual que la siguiente cuesta sea equivalente a los "pechos" (las cuestas) de Teba. No vamos a tirar la toalla. Vamos a salir de esta, rocinante y yo.

Empujo a mi compañero  cuesta arriba sin un rumbo claro, no me importa, tiene que haber alguien, algo, empieza a hacerse de noche y no tengo luces en la bici ni chaleco reflectante... no iba a tardar tanto, maldita sea. Una pareja, ¿y si? Quién no tiene Google maps. 
Apurado les pido ayuda en un idioma que no controlo del todo. Sorry, can you help me? I´m out of battery and I have to complete an order. I´m looking for Bradford Street. No, sorry, Bradford Drive, 106. 
Doy gracias al cielo porque mi mente no fallase en ese momento, me socorren y me indican que voy en dirección contraria... maldigo la cuesta y todas las cuestas del mundo y maldigo las dos rotondas que voy a tener que pasar, que no se donde leches están pero que se veían en el mapa... mi objetivo sigue demasiado lejos... sé que voy a tener que volver a preguntar. 

Vuelvo a la infernal rotonda.
 Encuentro otra salida, dudo que sea esta... otra puta cuesta. Estoy a punto de tirar la bici, me bajo y la empujo, no me puedo creer lo que me esta pasando, no puedo llamar a nadie, estoy solo en un sitio que nunca he pisado, ni siquiera sé cómo volver a casa. Pero al menos sé que no me voy a morir de hambre... el pedido no es pequeño y comienza a pesar a mis espaldas. ¿Y si me rindo? No fucking way. El idioma anglosajon comienza a hacer estragos, mientras más me alejo sin ver a nadie mas "fuck" se me escapan. 

Pero de repente, "wow", tres chavales emergen de entre las calles desiertas por las que vago, les pregunto si tienen Google maps, uno de ellos no se fía, dice que no tienen tiempo... insisto explicándoles la situación y por suerte a su compañero le doy pena. 
Me quiere ayudar, me pregunta que necesito. Bradford Drive 106, el dato sigue ahí. 
El que al principio se mostraba reticente es el que más me ayuda. Incluso se despide con un "have a nice day" tras guiarme a mi destino... ¿qué habla éste si es de noche? 
Igualmente no sobra un "you too" al vuelo mientras surco con mi bici la cuesta abajo que me espera. Mis piernas no pueden más, pero estoy a menos de 500 metros y el terreno da un respiro. 

Sé que voy tarde, pero también se que voy a llegar. 5 minutos mas tarde, tras volver a preguntar los letreros de calles que he visto una y otra vez en mapas que no me pertenecen comienzan a aparecer ante mis ojos... hasta que por fin, como escrito por los dioses a los que he rezado, surge en uno de ellos el nombre que tanto anhelo... fucking Bradford Drive, estoy aquí. 
Esa persona obtendrá su pedido y nunca sabrá lo que ha pasado esa comida y lo cerca que ha estado de ser ingerida por un joven malagueño al que ya le importaban poco las consecuencias de sus actos... pero ni un bocado dio. 

Una señora sale a recibirme con una sonrisa en la boca, le digo que he tenido "some difficulties to find her place" y me pide perdón, "no worries ma'am, have a nice day". 
Y ahí no pienso si es de día o de noche, si ha merecido la pena o no. 
Solo pienso en que he cumplido mi misión, en que lo que queda es cuesta abajo y en que he de volver a casa.  
Y aunque no se cómo, se que voy a llegar.

miércoles, 13 de junio de 2018

Sonámbulo

He guardado en un cajón todas tus promesas rotas y me he prometido no volver a abrirlo.
No sé si es q no soy distinto, o si me pueden las raíces. Pero hoy me he sorprendido revolcándome entre los pedazos después de recaer, cuando he ido a guardar nuevos fragmentos.

He visto el contenido y no he querido evitar recordar (re cordis) al ver la primera, lo bonito q era tener las intenciones intactas, querer abarcar el mundo, que nos sobraran buenas intenciones, que nos pudiera el hambre.
Sigo náufrago en esta tierra baldía.
Y cada vez que me ves intentando arreglar el barco me prometes que mañana taparás un par de agujeros, pero tus manos no llegan, porque tus pies adoran la tierra q pisan. Y aunque te de vergüenza reconocerlo, nunca has querido ma(n)rcharte.
Porque el miedo que corre por tus venas hace latir tu corazón más fuerte que yo.
Si te digo vámonos.
No vendrás.
Si te digo que me voy, no me pararás.
Si me quedo... Nada crecerá, y si tú te vas...
Si tú te vas probablemente despierte, solo en mi cama, tacto.
Pero no hundido.

Mientras tanto, yo le sigo dando vueltas,
y tú sigues tallando piedras
que más tarde me darás,
que romperás cuando yo duerma.
Que volveré a guardar.



.

jueves, 17 de mayo de 2018

La filosofía de desconocerte


Desaprenderte es una estación de primavera repleta de trenes otoñales donde marchitan unos labios que dicen adiós a una piel que florece.
Desaprenderte fue llegar tarde al avión por parar a comprar flores, y echarle la culpa al florista en lugar de a los pétalos que despedazaste para aclarar la duda entre si huir o acercarte.

Pero desaprenderte sobre todo significa volver a aprender de nuevo.
Desaprenderte es buscar nuevas sinrazones para coger la primera curva del punto de no retorno.
Es recobrar la cobertura, conectarse, y comprender que la locura no tiene sentido si no viene
precedida de cordura.
Porque desaprenderte, en conclusión, fue reencontrarme conmigo mismo.
Desplegar las alas y sobrevolar el abismo.

lunes, 7 de mayo de 2018

Madurar no es morir

-¿Y tú qué ibas a saber del amor si eras un niño?
Si no habías pasado por las malas con la persona con la que te levantas cada mañana.
¿Qué ibas a saber si nunca le has hecho el amor a quien amas?
Si el único acantilado por el que te tiraste se llamaba declaración.
Qué sabrías tú de lo que significa cuidar a alguien si el único pozo del que saliste fue un simple rechazo.
No entiendes que el amor se fragua, que hay que templarlo, que lo que se moldea a llama viva acaba por quebrarse.
Que el fuego que más calienta también se apaga y solo queda lo que encuentres entre las ascuas.
Intentas llenar todo ese vacío con palabras inmensas, pero con tan poca voz que apenas rompes el silencio.

-Pero cómo.
Explícame cómo eres capaz de juzgar un sentimiento que no es tuyo.
Cómo osas hablar de un corazón que no conoces.
Como si entre estas fibras no pudiera contener un universo o dos.
Como si el tiempo o la edad fuese un factor determinante de la intensidad que un pecho puede albergar.
Qué vas a saber tú, que no trasluce en tus ojos la ilusión, que necesitas la carne para sentir y los ojos para ver.
Si necesitas tenerlo delante cada día para llegar a apreciarlo.
Que tu amor se muere en la distancia y se entierra en la noche, en otros ojos.
Hay que tenerlos muy grandes para hablar de acantilados sin contar con el vértigo, con el miedo a la caída, es muy fácil hablar de saltar cuando tienes paracaídas, pero a ver como saltas a espalda descubierta, a ver si eres capaz de jugarlo absolutamente todo.
De abrir el pecho y entregar la daga.
De quebrar la voz y emitir sonido.

Cuando de amor se trata, la única opinión que vale es la de Lope.
Quien lo leyó lo sabe, y quien no, que proceda.






viernes, 12 de enero de 2018

La tumba de una rosa

Había una rosa que recorría mi garganta y se posaba en mis labios,
estaba formada por 30 pétalos de plata que guardaba entre la lengua y el paladar
y 10 espinas clavadas en la traquea que no me dejaron hablar.

Cada uno de sus pétalos fue un pecado compartido y cada espina un año invertido
en una herida que aunque ya no sangra sigue sin cicatrizar.

Dice Andrés que duele más un desamigo que un desamor, yo lo que digo es que me duele no quitarme este sabor, el de la pólvora, la metralla, la sangre y el metal. 
El de una flor marchita que dejó su fragancia atrás.

Hace ya años que cayó el último pétalo y que la deuda fue pagada,
la culpa traicionada, y la plata ganada en una vida y media 
que acabó cortada.