No sé si es q no soy distinto, o si me pueden las raíces. Pero hoy me he sorprendido revolcándome entre los pedazos después de recaer, cuando he ido a guardar nuevos fragmentos.
He visto el contenido y no he querido evitar recordar (re cordis) al ver la primera, lo bonito q era tener las intenciones intactas, querer abarcar el mundo, que nos sobraran buenas intenciones, que nos pudiera el hambre.
Sigo náufrago en esta tierra baldía.
Y cada vez que me ves intentando arreglar el barco me prometes que mañana taparás un par de agujeros, pero tus manos no llegan, porque tus pies adoran la tierra q pisan. Y aunque te de vergüenza reconocerlo, nunca has querido ma(n)rcharte.
Porque el miedo que corre por tus venas hace latir tu corazón más fuerte que yo.
Si te digo vámonos.
No vendrás.
Si te digo que me voy, no me pararás.
Si me quedo... Nada crecerá, y si tú te vas...
Si tú te vas probablemente despierte, solo en mi cama, tacto.
Pero no hundido.
Mientras tanto, yo le sigo dando vueltas,
y tú sigues tallando piedras
que más tarde me darás,
que romperás cuando yo duerma.
Que volveré a guardar.
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