miércoles, 20 de abril de 2016

Lluvia de estrellas


Cayeron cometas mil 
y una noche de abril 
en la playa de las hogueras.

Calentamos la fría arena 
con sal de pupila dilatada 
y abrazo de oso polar.

Nunca una croqueta fue tan rebozada como yo en aquella playa,
me recordó mas tarde la sirena que me enseñó a bucear.

Perdió relevancia la arena frente al polvo de estrellas
del que se desprendieron las constelaciones que se quebraron aquella noche.

Polvo de estrellas que se tornó sal para unirse al mar
y poder así velar,
al chaval de la estrella partida
que en la playa dormía
con la esperanza perdida...

Pero en paz.


Anexo: 
Hacer las paces con uno mismo,
derramar cada trocito de si, 
ahogarse entre lagrimas para poder respirar 
y forjar a fuego una verdad, 
la de la amistad

miércoles, 6 de abril de 2016

Eso que algunos fuman

"La distancia no es velocidad por tiempo".

Es un ladrillo,

     y luego otro,
         y otro más.

Es una barrera alzada entre dos cuerpos,

nada de v x t, hablo de piedra.
Cuando buscas una solución, la distancia suele ser la más cobarde y rápida,
a veces la más eficaz,
pero no siempre la más adecuada.
Y mucho menos la más justa.

Alejarse puede significar seguridad,

la seguridad conlleva aislamiento,
y el aislamiento soledad.

Levantar murallas es rechazar la piel,

y a lo largo de nuestra existencia edificamos grandes distancias
frente a múltiples ámbitos de nuestra vida, pero las peores
sin duda alguna son aquellas que erigimos ante nosotros mismos,
esas que no nos dejan ser, que nos cohíben, pero que por desgracia
consideramos necesarias.

Por suerte existen bailarines/as sin vértigo,

que están dispuestos a escalar tus murallas o las suyas propias
 para enseñarte a bailar sobre las mismas
mientras el suelo se derrumba bajo sus pies,

porque la mejor forma de empezar a volar,

es aprender a caer.