Yo me he criado entre tazos, cromos, misas, balonazos, chopitos, achantes, brazos calentitos, moratones, aventuras, videojuegos, mucha calle, mucha maquinita, libros, pelis y más pelis y más libros... siempre me han acompañado Peter Pan, Robin Hood, Buzz light year, Bandolero, el zorro, Simbad, Miguel y Tulio y Jesucristo. A día de hoy lo siguen haciendo, aunque un tanto difuminados por el tiempo y entre muchos otros, pero las bases son las bases.
Cada uno tiene las suyas, cada uno tiene un camino, en el mío se fueron cruzando mis bases con mis experiencias, y algunas de ellas no casaron.
La primera vez que me declaré fue en preescolar, inspirado por tantas películas de caballería, quería que fuese romántico, solo quería expresar mis sentimientos.
Mi mejor amigo me acompañó cual Sancho en esta "primera gesta", le hice esperar a unos pocos metros, me presenté ante ella, le expuse mis sentimientos, recogí el guante que yo mismo había lanzado, (figuradamente, no es que le tirase un guante a la chiquilla...)recogí a mi amigo, y me fui.
Más tarde repetí faenas del estilo, todas lamentables, pero era un crío criado en una familia conservadora y mis bases eran la caballería y el heroísmo, que tienen su lado positivo, pero también hay una parte muy muy oscura.
Me costó apreciar algo más que belleza en una chica, me costó bastante para lo "enamoradizo" que era.
Me empezaban a gustar cuando empezaba a verlas hermosas, si de entrada no la veía guapa no empezaban a gustarme, pero si cogía confianza con ella empezaba a encontrarla hermosa de repente... era muy tonto.
Nunca me fijé en los chicos, entre los 12 y los 14 años comencé a desarrollarme sexualmente. Y en aquella época sí que me lo pregunté, nunca tuve ningún prejuicio hacia la homosexualidad a pesar del rechazo que había en mi casa.
En parte porque no la entendía del todo y me producía algo de curiosidad, el cómo era posible algo parecido si el hombre y la mujer estaban hechos para estar juntos... Huelga decir que fui a un colegio cristiano. La cosa es que quería saber si era gay y empecé a investigar, vi algo de porno y me imaginé con algunos de los chicos que consideraba atractivos, pero no, no encontré nada que mereciese la pena investigar, simplemente no me atraían los chicos, y así sigue siendo a día de hoy.
En mi casa esos temas no se tocaban, me prohibían ver Shin Chan, Los Simpsons, Futurama, Goku... cualquier cosa que fuese muy violenta o tuviera matices sexuales o malsonantes. Si había escenas de fornicio en la película teníamos que cerrar los ojos.
Esto hizo que al alcanzar cierta edad no nos dijeran nada ante estas escenas pero igualmente nos sintieramos muy violentos... Cosa que no me pasaba si la película la veía por mi cuenta, era algo que me fascinaba, la unión de dos personas, que disfrutaran de esa unión y el nivel de intimidad que alcanzaban.
Aún hoy cuando vemos alguna película en familia, si hay alguna escena de sexo mi padre suele hacer bromas o soltar su mítico "qué bonito" porque se le hace tremendamente incómodo ese momento si hay silencio y nos estamos fijando en la pantalla.
En cuarto de primaria mis padres me explicaron cómo funcionaba aquello, una cosa muy normativa y muy "normal". El hombre y la mujer están hechos para esto, papá lo hizo con mamá, etc. A mi la charla me la dio mi padre y a mis hermanas mi madre.
Recuerdo los sermones en la iglesia sobre la masturbación, curas hablando de lo sucio que era aquello a lo que nos sentíamos llamados, y como debíamos resistirnos, esperar hasta el matrimonio, etc. Yo iba a tope con eso, bueno, con las dos cosas, con la masturbación y con la culpabilidad. Cada vez que me quedaba solo en casa me masturbaba, y cada vez que había posibilidad de confesarse en el colegio lo hacía y hablaba de ello, bueno hablar... me daba mucha vergüenza, así que simplemente decía que había cometido actos y pensamientos impuros. En mi parroquia igual.
La cosa es que esto incitó la primera duda y uso de raciocinio sobre la fe en lo que llevaba de vida. Se dio porque un día, al confesar únicamente estos pecados ante un cura en mi colegio, este me dijo que era una cosa de la que no debía preocuparme, que era muy normal a mi edad y no debía sentirme culpable de ello aunque no era bueno dar rienda a las pasiones. Esto, además de producirme un alivio enorme, chocó directamente con el sermón que había escuchado justamente el fin de semana anterior en mi parroquia sobre cómo había que luchar contra las tentaciones del demonio.
Para mí esta fue mi carta de indulto, no volví a sentirme culpable nunca por masturbarme, y cada vez que escuchaba cosas contrarias en mi parroquia, cosas que obviamente no convenían al adolescente "inquieto" que llevaba dentro, me horrorizaba de que nos hiciesen sentir así solo por masturbarnos, ¿que daño le hacíamos a nadie?
Con lo bien que se dormía después de una paja...Qué os voy a contar.
La cosa es que todos los chicos se masturbaban, y solíamos hablar de ello con naturalidad, tanto en la parroquia como en el colegio, sin embargo y curiosamente para mí por aquel entonces, la mayoría de las chicas... oían cualquier cosa relacionada con el sexo y se escandalizaban.
En fin, tras esta experiencia me di cuenta de que había cogido el mensaje que a mí me convenía, y parecerá una tontería, pero por esto abrió la primera microgrieta en la fe que yo tenía. (Aunque más tarde llegaría griestas mucho más serias y profundas, que acabarían por disolverla.) La verdad absoluta, la doctrina de la iglesia... hasta entonces las cosas estaban bien o estaban mal, los matices no existían.
Matar estaba mal, pero, ¿las cruzadas de "El reino de los cielos" que tanto me gustaban?
Robar estaba mal, pero, ¿y si era para dárselo a los pobres?
Amarás a Dios sobre todas las cosas, pero, ¿se puede amar algo que es tres y es uno, que nunca has visto y en lo que crees ciegamente con más intensidad que lo que sientes por esa chica cuyos ojos llevas clavados en la memoria y en el corazón?
Lo malo de las doctrinas para un chaval de 14 años que ama las narrativas ya sea en libros, películas o videojuegos, que ha empatizado con niños nazis, con seres de fantasía, magos, pobres, nobles y burgueses de distintas partes del mundo a través de cientos de personaje... es que no se pueden cuestionar.
No hay matices, y cuando estás harto de darle vueltas a las cosas, de aceptar que hay mil puntos de vista sobre cualquier cuestión y que lo que para mi es blanco para ti puede ser blanco roto, celeste clarito, transparente o negro... que te digan que el blanco es blanco y que no se puede discutir qué color es... pues es un poco jaula.
Abrir la boca, masticar y tragar, procesar sin razonar. La razón es la muerte de la fe. Se puede tener fe y se puede razonar, por supuesto, pero no se puede razonar la fe y seguir sosteniéndola.
Al menos, ese fue mi caso, lo bonito es que no es doctrina, y el tuyo puede ser distinto. Lo difícil es discutirlo.
Me acabo de cansar, si queréis que siga desarrollando mi existencia mándenme un wa, comenten aquí abajo o mándenme un md por tw.
PD: no prometo seguir aun así, pero me está gustando, así que lo mismo me da la picá sin que me digan nada, igualmente, quiero feedback.