sábado, 23 de diciembre de 2017

Mi enana

Creo que lo que más admiro de ti es tu energía selectiva. Esa que te hace ser un manojo de nervios 24/7 pero que te permite pegarte unas siestas milenarias que ya quisieran muchos osos. La cosa es que esa energía la llevas tatuada en las pupilas. Pero no es lo único que proclamas a los cuatro vientos. También adoro ver trazas de libertad en la comisura de tus labios cuando gritas que la vida es bonita aunque esté del revés. Así es como tú la ves. Aunque todo esté patas arriba, (como tu cuarto), siempre encuentras tiempo para la risa. Y es que has sido tanta luz entre estas cuatro paredes que ya he perdido la cuenta de cuantas estrellas te debo. Pequeña lobo-huargo con alma de dragón, siempre tendrás un hueco en mi sofá y en mi corazón. Pero no porque compartas mi sangre, sino porque eres hogar, porque te lo has ganado a pulso, a base de sacarme de quicio y de darle uso. Para mí siempre serás la niña de las meriendas Nunca Jamás. La poquita cosa de la sonrisa enorme, de la energía desbordante que siempre está más guapa alborotada. Como tu pelo. La de los calcetines "enreliaos", (porque así vuelan mejor) y la de la leche por la nariz. Y entre otras mil cosas... siempre serás mi detective favorita, mi patio de recreo en casa y la más p*** loca del c*** que he tenido la suerte de encontrarme en la vida. Para mí siempre has sido un poco descanso y aire fresco. A pesar del fuego que emanan tus ojos, que comparten color con los míos, como tú y yo hemos compartido tanta vida, esa que hoy celebras y que yo estoy teniendo la suerte de compartir. No sé si te has fijado, pero una de las palabras que más se repiten en este texto es "siempre". En parte porque no concibo un mañana sin ti. Y en parte porque aunque yo ya existía antes, mis primeros recuerdos son contigo. Además de los más valiosos. También porque como escribió Machado: "hoy es siempre todavía, toda la vida es ahora. Y ahora, ahora es el momento de cumplir las promesas que nos hicimos. Porque ayer no lo hicimos, porque mañana es tarde. Ahora" Por eso ahora, en los albores de tu 18 cumpleaños, te escribo estos versos. Porque lo prometido es deuda y si algo se me ha quedado de mi otro enano favorito es que hay que saldarlas siempre. Y aunque oficialmente hoy dejes de ser niña, para mí siempre serás mi enana. Feliz día del nombre. Payasa. PD: Te quiero.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Intralineados


Empezamos con los relojes parados porque eso de sincronizarnos no iba con nosotros.
Andamos en paralelo, izquierda y derecha, pero imantados hacia un centro que solo existe para que cumplamos un objetivo común.


Hacer poesía.
Cada uno a su manera,
pero con la misma tinta.

Y aunque en realidad nunca hemos estado en la misma página,
ni en la misma línea,
hemos aprendido a cruzar los trazos.
Porque nos desbordamos ante el posible exceso de la piel del otro
y no hay renglón ni folio que pueda contenernos.
Nos besamos mordiendo el tiempo que llevamos congelado en las muñecas.
Saboreamos lento cada bocado de unos labios que saben sonreír a quemarropa y florecer tras cada frase.
Y es que no nos entendemos en distinto cauce,
nos entendemos superpuestos.

Como se entienden el mar y la roca,
chocando

El tabaco y la llama,
ardiendo

La brisa
y tu pelo
flotando

martes, 17 de octubre de 2017

A ver si me muero xd


Los derrotados ayer por el fusil pierden hoy ante la urna bancaria.
Al que pidió democracia le dieron papeletas
y le dijeron pinta en ellas que lo mismo da.
Tecnocracia de los menos,
que gobiernan sin coherencia, sin mucha ciencia y con poca gracia
a los que tienen más de un pelo de tonto y a los calvos por igual.
Así no se puede vivir.
Pero la vida es algo que nunca estuvo aquí.
Y aunque sea delito hasta morir, 
hay quien prefiere delinquir a cumplir la orden de desahucio.
La cuestión es que el espacio lo puedan monetizar, 
no fuera a ser que no les llegue para la pensión que de todas formas 
no nos iban a pagar.




sábado, 30 de septiembre de 2017

Verdes


Verde olivo verde rama porque no vieron tus ojos
ni tus siete vidas de futuro incierto.
Verde pasar por nosotros sin morir ni una vez,
las colinas del castillo en que nos coronamos a besos sin importar el color de la sangre.
Aristócratas del verbo hambre.
Hambre de segundos, minutos y horas por parar el reloj y no provocar ausencias 
ni herir sensibilidades.
Encontrarme calado hasta los huesos evadiendo responsabilidades.
Verde tú, que me miras
y florezco.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Nunca quise ser Peter Pan

A veces me acuerdo de aquel chaval que aprendía tarde.
Todavía lo veo soltar el garfio, darse cuenta por si solo de que de mayor no podría ser pirata y
agarrar la pistola para dar los primeros tiros de un futuro vaquero.
Lo recuerdo colgar las espuelas en la pista de basket.
Mirando el aro soñando con hacer un mate, tirando triples y pensando que si entraba era él quien se
casaba con la niña que soñaba.
Veo al niño de noche rezando por mejorar, por poder jugar en grandes ligas como la NBA.
Lo veo entender y quedarse atrás.
Cambiar vocación por amor, soñar en noches de insomnio un futuro mejor.
Un futuro con "ella".
Lo veo volver a refugiarse con palabras en el silencio y cambiar sus rezos.
Entender y dejar de pedir para empezar a suplicar que dejara de doler.
Lo recuerdo perdiendo la fe.
Dejando de crecer por no saber a qué aferrarse.
Queriendo ser más persona.
Más normal.
Más feliz.

Queriendo volver a creer, a escribir, a crecer o a coger de nuevo un garfio, una pistola o una pelota.

Pero ha llovido desde entonces.
Y ahora el chaval solo quiere un arma.
Su pluma.
Con ella se va escribiendo a sí mismo.
Cree que sabe algunas cosas y aunque no tenga pruebas
es consciente de que ha aprendido mucho.
Nunca (jamás) demasiado.
Se ha levantado, casi siempre tarde.
Y ha volado.

Pero si miras a los ojos del chaval
pasada la segunda estrella a la derecha
tras el sonido del vientre del cocodrilo
aún se puede divisar la silueta
de un garfio de metal.


miércoles, 12 de julio de 2017

¿Ornitofobia?

Uno no es realmente consciente de que tiene corazón hasta que se le muere un cupido.
Al enamorarse solo se sospecha que hay algo vivo ahí dentro.
Se me ha colao' un pajarillo y me ha hecho un nido en el pecho, piensa uno.
Me canta rumbas por la mañana y baladas por la noche. Y como no pide nada a cambio de alegrarme los días pues aquí se queda el bicho.


Con el tiempo le vas cogiendo cariño... o tirria. Porque te da calorcito aunque sea verano, te canta aunque sepas apreciar el silencio y te aletea de vez en cuando.
Pero he ahí el punto, no todo son rosas, porque para empezar, asienta de buenas a primeras su patio de recreo sin permiso y no se marcha.
Y esa es la cuestión, que siempre esta ahí. llegar llega, sabe aterrizar, pero es como si tuviera alas que planean y ningún sitio desde el que saltar.

No va con él eso de despegar.

La cosa es que a pesar de que no se marche tampoco tiene por qué quedarse.

Y es que muchos mueren.
La gente lo sabe, y hay quien no quiere refugiarlos, pero para cuando notas las primeras ramitas en el pecho... ahí ya no hay nada que hacer.

Ninguna forma de pararlo.
Cupido se llama el pájaro. Y sí, es un tipo de ave.

Hay quien coloca espantapájaros, y discos rallados para disuadirles de quedarse, pero hay cupidos que los encuentran interesantes o atractivos y hacen sus nidos con ellos.
También hay quien los llama y quien los intenta cazar al vuelo.
Pero no se puede cazar ni atrapar un cupido.
Les gusta el furtiveo, colarse entre los huecos y acomodarse en cualquier parte.

Son animalillos escurridizos y divertidos. Como los mapaches, (si no sabes a que me refiero busca vídeos de mapaches en youtube, no tienen pérdida. Son unos cabroncetes adorables) pero mucho más cariñosos. También mucho mas invasivos. Podríamos decir incluso parasitarios si se nutrieran de uno, pero en realidad solo dan.

Dan vida y dan muerte, pero nunca quitan nada.

La muerte de un cupido es una de las 7 cosas más tristes del mundo.
Y otras 3 tienen que ver con nuestros plumíferos amigos.
Por ello no es difícil entender que haya quien se esfuerce en espantarlos. Aunque pierdan el tiempo en una empresa imposible.

Da igual cuanto los odies o el asco que te de tener esa cosa chirriándote dentro.
En el momento en el que sus alas caigan, algo muere en tu interior. Porque en el tiempo que estuvo contigo fue parte de ti. Como un corazón con vida propia.
Pero lo peor es que cuando mueren ves el proceso. Rara vez caen de golpe. Se van descomponiendo poco a poco, sin que puedas hacer nada salvo darle un entierro digno llegada la hora. Algo meramente simbólico. Un puñado de lágrimas o de flores a veces sirven para volver a sentir que algo habita el nido. Pero al final da igual lo que le eches, porque siempre quedarán las ramas y algunas plumas.

La cosa es aprender a vivir con el nido en el pecho.

Hay quien no tarda en aprender, quien encuentra fácil aceptar que lo que un día llegó por arte de magia simplemente no era eterno. Y hay quien levanta marmóreos mausoleos en honor a la criatura que llenó su pecho.
También los hay que yerguen espantapájaros que antes creían innecesarios, pero la cuestión es que independientemente de lo que hagan, si han albergado un cupido, significa que saben o sospechan que tienes corazón, y si son de los primeros andarán con ojo.
O no.

Porque nunca se sabe cuando llegará otro cupido que quiera reutilizar lo que quede de aquel antiguo nido.

La cuestión es que si quiere entrar lo hará sin importarle una mierda tu opinión.
Yo albergué un cupido que me colmó.
Simplemente llegó y lo acepté. Me dio algunos de los mejores momentos de mi vida.

Pero también de los peores. Me acompañó durante unos 4 años de los cuales 2 estuvo convaleciente.

Cayó durante el cuarto.


Verlo morir no fue tan doloroso como aceptar que la enfermedad que lo asolaba era terminal.
No sabría decir qué día ni qué mes murió. La muerte de un cupido es muy difícil de determinar.

Se puede aproximar, pero un día simplemente encuentras el nido vacío y no eres capaz de recordar si el anterior aún seguía ahí.
Lo que sí recuerdas al ver el nido vacío es cómo era que estuviera lleno.
Cómo cantaba, el color de su plumaje y el olor de sus alas.

Te gustase o no el cupido siempre queda algo de nostalgia. Porque queda el vacío donde hubo plenitud.
Nunca un pecho ha albergado tanta pena como aquel que sabe de lo que hablo.
Pero tampoco ningún pecho albergó tanta alegría.

Yo sé que tengo corazón porque como dijo Lope "quien lo probó lo sabe."






PD: https://www.youtube.com/watch?v=7FOkyH9NVUQ&t=1s

domingo, 25 de junio de 2017

Sueño de una noche de verano


Me has quitado el sueño.
Ese en el que mojabas la orilla volviéndote mar.
Fugando para volver convertida en marea.

La única masa gravitatoria que suplicó movimiento
fue un hilo de agua
en la Columna Trajana de tus costillas.

Recuerdo el erizar de la arena en la desembocadura del río
el regreso de la ola al mar con la mirada alta y la cabeza esquiva
el besar del agua y la piedra y el gemir del mar contra la roca.


Las Recuerdo todas.


Todas y cada una de las respuestas
que acudieron a la llamada
del dedo que recorrió tu espalda.

martes, 16 de mayo de 2017

.

Si canta otra canción de esas que me quitan la razón y me dejan callado
le pediré que le quite el polvo a mis párpados cerrados
para poder verter entre lágrimas lo que todavía no he llorado
Si el dolor de quien ve algo bello quebrantarse acude a ti cuando rompa mi silencio
recuerda que el quebranto de mi voz es pretérito perfecto
eco de mareas de antiguas lunas que al salir el sol decidieron quedarse en la playa

Como ella en invierno
Que canta y recuerdo
Que canta
Qué canta
Qué cantó que me cambió la vida

Que me dejó solo pero mejor acompañado
abierto a no cerrarme y cerrado a no volver a abrirme
como la huella que aquí queda
y a veces
solo a veces
canta como si fuera ella

Esta huella que es de por vida, que ni cicatriza ni se olvida
que a veces late y otras melodía
sin instrumentos de viento ni cuerda
sino con retazos de aquel día
esta herida que canta...
y cantando me dice
Recuerda


Recordis: volver a pasar por el corazón

martes, 4 de abril de 2017

Verbo

Unos sangran balas y otros palabras que quedan olvidadas y sepultadas por el odio
A nosotros que éramos los otros nos pasó lo que a la biblioteca de Alejandría
era obvio que con nuestro fuego arderíamos aquél día
dijimos más de lo que nos permitía el ego
así que nos dejaron sin papel y nos cortaron las alas
pero para cuando llegaron las mordazas lo que habíamos construido ya nos superaba
y siguió quedando el eco de la piel marcada.
Hicimos suficiente ruido para que nos lanzaran insultos y estocadas
pero de los vestigios no brotaron balas
sino que sangramos las palabras que creían silenciadas.

viernes, 31 de marzo de 2017

Caligrama

       Le pedí poesía y me dio color.                                 Me pidió un poema y le pinté un cuadro

                  No me quejé.                                                                     Me gustó su piel

 Cuando sus labios se tornaron pincel.                                                   Y la besé

          Fui lienzo en sus manos.                                                     Fue mi obra maestra

                 Le gustó mi piel                                                                    Decidí vivir

                 me dejó tatuado                                                             en el paisaje que creé

             su nombre y su cliché                                                            Pero quise morir

                  y  yo me quedé                                                                      donde soñé 
                                                                                                      
               dentro de su mano,                                                         con el pincel en la mano


                                                      pintando en     otra piel.

jueves, 2 de marzo de 2017

La generación mejor preparada de la historia

Los de mi generación, sabemos mucho.

Sabemos que unas diez mil personas murieron en la batalla del Ebro. 
Pero no vimos a familias enteras separadas por el fusil.


Los de mi generación sabemos que el capitalismo es consumo,

 y el comunismo utopía, pero nos conformamos con abrazar cualquier ideología.

Los de mi generación sabemos que los sin techo sólo quieren drogarse,

 que Ghandi dio su vida luchando por la paz, y que Teresa de Calcuta era una santa. 
Pero los de mi generación nunca vimos a nadie mojar pan duro para alimentar a su hijo, ni vimos a Gandhi dormir con su sobrina, codearse con Hitler, o apoyar el apartheid.


Por no ver tampoco vimos a Santa Teresa de Calcuta negando medicación a moribundos porque "lo que Dios da lo da por algo".


Los de mi generación sabemos definir una frontera,  pero no la expresión del inmigrante al jugarse la vida  cruzando una línea que solo existe en la cabeza de quien donde hay campo ve una valla.


Los de mi generación creemos que Romeo y Julieta tenían serios problemas mentales, pero cantamos a pleno pulmón canciones machistas que pisotean dignidades.


Los de mi generación sabemos dónde está enterrado el militar que mandó matar a Lorca. 

Pero no donde yace el artista, eso a quién coño le importa.

Por pensar, pensamos que Sócrates estaba loco.
Los de mi generación sabemos mucho, pero entendemos más bien poco.

sábado, 4 de febrero de 2017

Subjetividad

Fue lo mejor que te pasó en la vida, precisamente porque pasó, porque no se quedó, ni dejó madurar, ni lo transformó poco a poco en algo banal. 
Sin la tragedia las cosas habrían sido distintas, no habría habido llanto, ni corazones partidos.
No habría habido nostalgia, ni recuerdos amargos.
Tampoco bonitos, solo intrascendencia. 
Simplemente con haberse quedado, el huracán habría sido un día despejado. 
Al final solo te ha hecho mal, esto podría haber sido diferente.

Y sí, puede que tenga razón, pero esto lo dice la objetividad, esa que no durmió con el pecho roto, ni se dejó llevar por el vendaval, esa que no vivió la risa, ni entiende cómo y por qué se rompe un corazón. 

Que vio a través de la ventana desde el sofá y no entendió el paisaje.
La que no contempla en su balance los buenos recuerdos, que se basa en el último acto de la función, en la bajada del telón, como si en esta estuviera el mensaje de la obra. 

La objetividad es muy verdad, pero muy poca vida, muy poca piel.

Hola objetividad, quiero que entiendas que si no estuviera roto estaría buscando romperme, porque cada grieta de antaño hoy es nido y nacimiento, que me crecen bosques y cientos de cascadas surcan mi pecho, que mi intranerso hoy es más rico porque lo cogí y lo expandí, por necesidad, porque elegí  vivir. 


Objetividad, deja de enmascarar el miedo y recuerda 
que allí donde hay o haya habido llanto, 

hubo y habrá vida.

Fotografía de Anna O.

lunes, 23 de enero de 2017

Plagio, oda y homenaje

Volverán nuevas revoluciones
a nuestro viejo país asediar.
Y otra vez entre gritos y alboroto
la democracia se alzará.

Pero aquellas luchas ya enterradas
que pedían trabajo y libertad,
aquellas donde murieron tantos hombres (personas)
ésas... ¡no volverán!

Volverán a  inundar las plazas
quienes sus voces aún puedan levantar,
y otra vez a la tarde aún más ruidosas
el congreso rodearán.

Pero aquellas rosas silvestres
cuyos pétalos vieron temblar
y caer como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!

Volverán del clamor en tus oídos
los cánticos ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero con la voz y la esperanza rotas,
defendiendo hasta la muerte una verdad,
como ellos han luchado, pregúntate,
¿volverá alguien a luchar?




sábado, 21 de enero de 2017

130 minutos

-Ahí están, corre, trae las pipas.
...
-Toma. ¿Qué está pasando?
-No tienes más que prestar atención, mira bien, detrás de esa sonrisa deslumbrante, fíjate en el deje de la voz. ¿Lo ves? Y atento, justo ahí, entre broma y broma, cuando baja la mirada. ¡Ahí está otra vez! 

-¿Que le mira la boca?
-Sí.
-¿Eso es bueno?
-Mmm significa que la defensa esta dispersa.
...
Luego está ese carraspeo cada dos frases y media, como si sus pulmones se rebelasen porque no quieren malgastar aire en tonterías cuando lo tiene delante.
-¿Qué?
-Que el portero que juega es el suplente.
-¿De los nuestros? 

-No, de los suyos. Calla y mira.
...
Bueno bueno, parece que nuestro chico no sabe leer la jugada.
Ha vuelto a quedarse en blanco, pobre, todo su cuerpo le está gritando que se lance a por el balón, pero quiere hacerlo bonito, se está conteniendo.

-¿Por qué? 

-Porque jugar bonito es más importante que marcar. Mucho más.
Con ese pestañeo ha bajado la guardia, o sube la muralla o se lo comen los nervios, el tiempo es oro, pero parece que a ella no le gustan las joyas, se lo está tomando con calma.

-No me entero.

-Que ella está regateando y avanzando por el lateral, si ahora centra podría ser fatal, pero el árbitro va a pitar.

-Ah, entonces, ¿por qué no juega la carta secreta?

-Porque desde fuera todo se ve mejor, el todavía no entiende qué está pasando, está empezando a distinguir lo de la voz, y lo que está suponiendo le pone nervioso.

-¡¡Pero si le están atacando!! 
-Ya, pero va con retraso. ¿Sabes cuando los del bar gritan gol antes que nosotros? Pues como si él estuviese en el bar.

-Ah.

-El tembleque de las piernas de ella demuestra que ha olido el miedo, esta en tensión, lista para correr tras la presa, solo que aún no lo sabe, y eso le asusta, él se ha dado cuenta, pero el muy imbécil se cree que quiere salir corriendo, por eso tiene la mandíbula tan tensa y le cuesta hablar. 

-¿Qué le pasa en la ceja? ¿Eso es la carta secreta?
-Mierda, tiene un tic.

Un tic tac.
De nuevo el tiempo, eso que ambos quieren parar, están en el descuento y no tienen ni puta idea de que están haciendo, lo que se traduce en el tiempo muerto que los dos necesitaban.

Están paralizados y en silencio, estudiando la situación, avergonzados por la estampa e incómodos hasta la médula.

-Uuuh, esto es bueno, cambio de posiciones, aquí viene.
-¿El qué? ¿Estamos ganando?
-Los penaltis niño, los penaltis, eso lo vemos ahora. 

Aumenta la tensión, ya no hay delanteros ni porteros, sólo quedan defensas, dos corderillos mirando a un lobo imaginario, preguntándose si serán capaces de plantarle cara a la portería.

Los dos se acercan para despedirse y uno de ellos dispara, pero el más lanudo ya había concluido que no era el momento, y ante la sorpresa se desliza cual serpiente apartando el cuello.

-Uuuish, al palo!!

-Sssshhh!!

Pero inmediatamente se da cuenta de que lo que quiere lo tiene a dos centímetros de distancia, que es una op...
-¡¡GOOOOOOOOL!! ¡¡DE REBOTE!!


-Shhhh, ¡¡calla niño!!

domingo, 1 de enero de 2017

Incisión

No dolió el puñal, 

pero sí el vinagre, el limón, la saliva. 
El reaprender a blandir un boli sin herir,  
el dormir bocabajo para no reabrir la herida,  
pero sobre todo 

duele no caber de frente por las puertas.