Le pedí poesía y me dio color. Me pidió un poema y le
pinté un cuadro
No me quejé. Me gustó su piel
Cuando sus labios se tornaron pincel. Y la besé
Fui lienzo en sus manos. Fue mi obra maestra
Le gustó mi piel Decidí vivir
me dejó tatuado en el paisaje que creé
su nombre y su cliché Pero quise morir
y yo me quedé donde soñé
dentro de su mano, con el pincel en la mano
pintando en otra piel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario