Ella creía que nunca se iría, él pensaba que no le soltaría.
Y así fue, hasta que ella se desvió a la derecha y él hacia la izquierda.
Él notó que la mano que antes aferraba la suya se deslizaba entre sus dedos.
Ella se dio cuenta de que sus pasos ya no sintonizaban, que imperaba un ritmo ajeno.
Cuando las yemas de ambos perdieron el contacto,
se miraron y se dieron cuenta de que estaban perdidos.
Pero sus bocas no se abrieron.
Siguieron caminando cada cual por su camino,
alejándose del que antaño pensaban que era su destino,
clavándose los ojos el uno al otro con un 'vuelve' escrito en la mirada,
Pero sus bocas no se abrieron y el horizonte los separó, sin decirles nada.
jueves, 28 de agosto de 2014
viernes, 15 de agosto de 2014
Respuestas sin preguntas
Vuelvo a mirar la pantalla y surge una pregunta...
¿Por qué pierdo mi tiempo contigo?
Entonces, abro su foto, y mientras la observo como tantas otras veces, va tomando forma una respuesta que no puede ser verbo, nombre o adjetivo. De esas que salen de dentro en forma de sentimiento, sin razón, porque sí, porque te has involucrado demasiado y te ha calado.
Es entonces cuando mis labios se curvan dibujando una sonrisa, porque al igual que yo, han olvidado la pregunta, y notan ahí dentro, en el pecho, la respuesta.
¿Por qué pierdo mi tiempo contigo?
Entonces, abro su foto, y mientras la observo como tantas otras veces, va tomando forma una respuesta que no puede ser verbo, nombre o adjetivo. De esas que salen de dentro en forma de sentimiento, sin razón, porque sí, porque te has involucrado demasiado y te ha calado.
Es entonces cuando mis labios se curvan dibujando una sonrisa, porque al igual que yo, han olvidado la pregunta, y notan ahí dentro, en el pecho, la respuesta.
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