Vuelvo a mirar la pantalla y surge una pregunta...
¿Por qué pierdo mi tiempo contigo?
Entonces, abro su foto, y mientras la observo como tantas otras veces, va tomando forma una respuesta que no puede ser verbo, nombre o adjetivo. De esas que salen de dentro en forma de sentimiento, sin razón, porque sí, porque te has involucrado demasiado y te ha calado.
Es entonces cuando mis labios se curvan dibujando una sonrisa, porque al igual que yo, han olvidado la pregunta, y notan ahí dentro, en el pecho, la respuesta.
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