Sé lo que va a pasar y que no puedo evitar que abras esa caja,
sé que solo puedo alargar la cuenta atrás, marcada por los latidos de un corazón que hacía tiempo que no latía.
Un corazón ansioso por bombear sentimientos hacia un cerebro que se resiste, pero cuya opresión al corazón no hace más que reforzar la sístole.
Por desgracia, también sé, que el vínculo que une un latido a otro no es infinito, que en un corazón desentrenado cualquier latido puede ser el último.
Por esto, recuerdo aquella vez que te encontré, cuando durante unos segundos la diástole prefirió no ejercer, creí que ese fue mi último latido, que me habías matado.
Si entonces lo hubiese sabido...
Lo que pasó, fue que sin querer te regalé un latido, y en su sitio, te guarde a ti... por desgracia sé lo que llevas en esa caja, sé que viene de vuelta.
Lo escucho desde aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario