jueves, 11 de junio de 2020

Equidad (5thN)


La amistad es un fragmento de pasado que guardé en un rincón y a veces acudo a adorar.
Es una cadena rota.
No es familia, es un abrazo de esperanza, un abrazo de consuelo.
Un desahogo.
Es un dintel que sacas cuando se acerca al corazón.

Es distancia, impaciencia, son cartas, es tinta, regalar un corazón a un corazón.

Es una desbandada encamisada.
Es un roto, seguridad, un colchón, son sus brazos, es influencia, es pasado.

Es mirar hacia atrás y al lado, no encontrar, no entender, repudiar y forzar.
Es desprecio, miseria, desapego, envidia.
La amistad se paga, es la playa, es pasado.

Olvidar y dejar pasar, la amistad es matar fuera.
La amistad es secreto, no encubrir, desmentir y chivar.
La amistad es pedir perdón.
Es respetar, y arrepentirse.

Es una hora ante un altar.
Morir otra muerte.
Pero la muerte .
Es.
Consecuencia de la vida.
Y la amistad, es vivir otra vida.
Es una hora en un bar

Es tomar el pelo y mirar pa´lante.
La amistad es no querer perdonar.
La amistad es exhibicionismo, encubrir, mentir y callar.
Recordar y rencordar, la amistad es morir dentro.

La amistad se cobra, es el campo, es futuro.
Es nobleza, entereza, apego, altruismo.
Es mirar hacia delante y al otro lado, hallar, comprender, respetar y ceder.

Es un descosido, inseguridad, una piedra, es su llanto, indiferencia, es futuro.
Es una descamisada organizada.

Es cercanía, paciencia, son gestos, es sangre, custodiar otro corazón en el propio pecho.

Es una flor que riegas cuando le hace falta y cuando no.
El acabóse.
Es familia, un abrazo desesperado, un corazón que rompe al chocar con otro.
Es un candado.
La amistad es un fragmento de futuro que espero en un rincón y de cuando en cuando llegará.

domingo, 29 de marzo de 2020

Y qué hago Paco, ¿me mato?

Una vez escribí que para mí el amor era jugar a sostenerse la mirada con otra persona y perder con el otro, que la intensidad de ambas miradas fuera tal que ninguno de los contendientes fuese capaz de plantar batalla y las banderas blancas ondeasen en sus pupilas mientras se abrazaran.
Que el amor tenia eso de rendirse ante el otro, de abrir el pecho y entregar la daga.
Después llegó ella y me miró, y se regodeó en su victoria cuando sonreí.
Y cuando la cosa se puso seria se picó.


Pueril e inocente criatura, 

guardaran bajo llave la ternura 
que desprendía aquella primavera.

La muy hija de puta me escaldaba con su daga como si no hubiese mañana.
Y yo, fiel enamorado del amor, recibía la daga en pleno esternón...
Ay "how little did I know".


La amo como Becquer y Neruda no supieron querer. 

La amo como quiero amarla, sufriéndola. No por, sino a pesar de. 
Y a pesar de ello también por, porque tremenda pieza que encontró ella también. Que aquí el victimismo para quien alegrías no encuentre, que yo ya me pierdo bastante enredado en su desastre.
Más de una vez he dicho que ella es mi patio de recreo, el bocata de nocilla y las tostaricas, pero lo cierto es que otorgo cuando callo. Porque también es la irritante campana, ese pitido agudo que no cesa cuando debería, ese símbolo de libertad que anhelas y cuya llegada celebras. 
Esa es. Es la vulgaridad más fina y elegante, un croissante bien pronunciado relleno de sobrasada. 
Es la maravilla. 
Y qué maravilla que hayamos aguantado lo que hemos tenido que soportar. 
Porque vaya par de patas para un banco sobre una cuerda colgada con nuestras vergüenzas, que no han sido pocas:
La habitación de rojo, la pizza fría, la pata de jamón, la pistola, nuestro ego, los rojos en la habitación, las coronas por el suelo y tanta aristocracia que dejaste sin pan.
Yo contigo no puedo, pero con tu pena menos.