Verde olivo verde rama porque no vieron tus ojos
ni tus siete vidas de futuro incierto.
Verde pasar por nosotros sin morir ni una vez,
las colinas del castillo en que nos coronamos a besos sin importar el color de la sangre.
Aristócratas del verbo hambre.
Hambre de segundos, minutos y horas por parar el reloj y no provocar ausencias
ni herir sensibilidades.
Encontrarme calado hasta los huesos evadiendo responsabilidades.
Verde tú, que me miras
y florezco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario