Los derrotados ayer por el fusil pierden hoy ante la urna bancaria.
Al que pidió democracia le dieron papeletas
y le dijeron pinta en ellas que lo mismo da.
Tecnocracia de los menos,
que gobiernan sin coherencia, sin mucha ciencia y con poca gracia
a los que tienen más de un pelo de tonto y a los calvos por igual.
Así no se puede vivir.
Pero la vida es algo que nunca estuvo aquí.
Y aunque sea delito hasta morir,
hay quien prefiere delinquir a cumplir la orden de desahucio.
La cuestión es que el espacio lo puedan monetizar,
no fuera a ser que no les llegue para la pensión que de todas formas
no nos iban a pagar.
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