-Ahí están, corre, trae las pipas.
...
-Toma. ¿Qué está pasando?
-No tienes más que prestar atención, mira bien, detrás de esa sonrisa deslumbrante, fíjate en el deje de la voz. ¿Lo ves? Y atento, justo ahí, entre broma y broma, cuando baja la mirada. ¡Ahí está otra vez!
-¿Que le mira la boca?
-Sí.
-¿Eso es bueno?
-Mmm significa que la defensa esta dispersa.
...
Luego está ese carraspeo cada dos frases y media, como si sus pulmones se rebelasen porque no quieren malgastar aire en tonterías cuando lo tiene delante.
-¿Qué?
-Que el portero que juega es el suplente.
-¿De los nuestros?
-No, de los suyos. Calla y mira.
...
Bueno bueno, parece que nuestro chico no sabe leer la jugada.
Ha vuelto a quedarse en blanco, pobre, todo su cuerpo le está gritando que se lance a por el balón, pero quiere hacerlo bonito, se está conteniendo.
-¿Por qué?
-Porque jugar bonito es más importante que marcar. Mucho más.
Con ese pestañeo ha bajado la guardia, o sube la muralla o se lo comen los nervios, el tiempo es oro, pero parece que a ella no le gustan las joyas, se lo está tomando con calma.
-No me entero.
-Que ella está regateando y avanzando por el lateral, si ahora centra podría ser fatal, pero el árbitro va a pitar.
-Ah, entonces, ¿por qué no juega la carta secreta?
-Porque desde fuera todo se ve mejor, el todavía no entiende qué está pasando, está empezando a distinguir lo de la voz, y lo que está suponiendo le pone nervioso.
-¡¡Pero si le están atacando!!
-Ya, pero va con retraso. ¿Sabes cuando los del bar gritan gol antes que nosotros? Pues como si él estuviese en el bar.
-Ah.
-El tembleque de las piernas de ella demuestra que ha olido el miedo, esta en tensión, lista para correr tras la presa, solo que aún no lo sabe, y eso le asusta, él se ha dado cuenta, pero el muy imbécil se cree que quiere salir corriendo, por eso tiene la mandíbula tan tensa y le cuesta hablar.
-¿Qué le pasa en la ceja? ¿Eso es la carta secreta?
-Mierda, tiene un tic.
Un tic tac.
De nuevo el tiempo, eso que ambos quieren parar, están en el descuento y no tienen ni puta idea de que están haciendo, lo que se traduce en el tiempo muerto que los dos necesitaban.
Están paralizados y en silencio, estudiando la situación, avergonzados por la estampa e incómodos hasta la médula.
-Uuuh, esto es bueno, cambio de posiciones, aquí viene.
-¿El qué? ¿Estamos ganando?
-Los penaltis niño, los penaltis, eso lo vemos ahora.
Aumenta la tensión, ya no hay delanteros ni porteros, sólo quedan defensas, dos corderillos mirando a un lobo imaginario, preguntándose si serán capaces de plantarle cara a la portería.
Los dos se acercan para despedirse y uno de ellos dispara, pero el más lanudo ya había concluido que no era el momento, y ante la sorpresa se desliza cual serpiente apartando el cuello.
-Uuuish, al palo!!
-Sssshhh!!
Pero inmediatamente se da cuenta de que lo que quiere lo tiene a dos centímetros de distancia, que es una op...
-¡¡GOOOOOOOOL!! ¡¡DE REBOTE!!
-Shhhh, ¡¡calla niño!!
¡Ay, ese lenguaje no verbal...!
ResponderEliminarEs como el algodón ;)
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