Eras una playa en invierno, una sonrisa de acogida,
unas manos calientes y una mirada perdida.
Pero no fue suficiente,
quise ser valiente y me dio por recordar.
Y recordé algo diferente,
otra mirada entre la gente,
recordé el frío en verano, copos de nieve en las manos,
cuyos dedos congelados
portaban en sus yemas lo que podíamos ser,
conceptos que se convirtieron en restos posados en tu espalda,
restos que aunque no quieras ver,
quedaron tatuados en tu piel.
Es precioso.
ResponderEliminarMe alegro mucho de que te guste :)
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