Hubo una vez un niño que despertaba los domingos y en cuanto abría los ojos, saltaba del colchón.
Hubo una vez un niño, que estiraba los brazos preguntándose si algún día abarcaría toda la cama.
Hubo una vez un niño que observó, impotente, cómo rompían su poema en un papel con forma de corazón.
Hay aquí un tipo que despierta por tercera vez este domingo y no se levanta, por no salir de la habitación.
Hay aquí un tipo que entre bostezo y bostezo, asoma los pies por el borde de la cama.
Hay aquí un tipo a quien la metáfora se le tornó realidad, que rompió el poema de la primera, que vio en aquel tipo, los ojos de aquel chaval.
No hay comentarios:
Publicar un comentario