domingo, 20 de abril de 2014

Encuéntrame

Cuando estás perdido/a buscas algo que te resulte familiar, y cuando lo encuentras, vas tirando de ese algo hasta encontrar el camino. Pero si te aferrases demasiado fuerte a ese algo... a esa vela en la penumbra, correrías el riesgo de no querer separarte de ella, de abandonar la búsqueda, de querer estar perdido. Puede que no necesitases más, que la vela fuese tu sustento, que no quisieras volver a la oscuridad, preferirías no pensar en qué pasaría cuando la llama dejase de calentar, de alumbrar... hasta que lo hiciese.
 A veces, la vela se va consumiendo poco a poco, es cuando te va entrando el pánico, pánico porque sabes que cuando desaparezca, volverás a estar solo, porque solo te esperan las tinieblas y el frío. Otras veces simplemente parpadeas, parpadeas y ya no ves, quizá porque respiraste demasiado fuerte apagando la llama... tal vez porque el viento sopló mas fuerte de lo que pensabas, o porque en tu intento de proteger a la vela del viento, dejaste al fuego sin oxígeno. 
Entonces te das cuenta de que, al estar tanto tiempo cerca de la luz, la penumbra se ha convertido en oscuridad, y te da igual saber que en un tiempo la oscuridad volverá a ser penumbra, porque sabes que nunca será llama... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario