sábado, 6 de septiembre de 2014

Recaída

Saltaste al vacío, a la oscuridad, flotaste durante un tiempo hasta que chocaste contra el suelo.
Te abriste heridas que aún hoy no han cicatrizado. Pero conseguiste salir, con dolor, lágrimas y ayuda.
Cuando lo hiciste decidiste alejarte de él, del agujero del que tanto esperabas y que tanto te dio...

Ahora has vuelto al lugar al que nunca debiste llegar, ya has cogido carrerilla, vas a volver a saltar.

 Te pido que no lo hagas una última vez, pero ya estás corriendo, te inunda la adrenalina y mi voz te suena como un susurro.

Entendí que saltases la primera vez, cuando creías que no había fondo, lo que no entendía era que saltases ahora que habías visto el suelo, no lo entendí hasta que te miré a los ojos cuando estabas en el aire, el impacto te daba igual, solo querías flotar.

2 comentarios:

  1. no me canso de leer y volver a leer esta entrada, como el autor plasma la situacion, el sentimiento tan profundo y triste y ese aire metaforico y extraño que encuentro me deja boquiabierto.
    espero el dia que me encuentre en este blog, el momento en que llegue a comprender esas heridas cosidas y recosidas que, aunque tratadas con mucho mimo, nunca consiguen sanar.

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  2. Gracias por comentar, yo espero que no llegue :)

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