Mi muy... repudiada, e indeseada... lo que sea, que ya no sé lo que es, a quien solo quiero lejos:
He de decirle, desde nuestra antigua habitación,
esa que ahora está cargada de recuerdos y aire helado...
que se acabó. Que me rindo, le cedo la victoria,
ha ganado usted la batalla del orgullo,
yo ya me he tragado el mío, ahora, si me disculpa,
buscaré alguna esquina dónde vomitarlo,
junto a alguna lágrima que tragué de más,
pero puede usted estar tranquila, no se preocupe,
me iré lejos para no mancharle los tacones.
Sus muy merecidos premios se encuentran en la habitación,
puede pasar a recogerlos cuando desee,
espero que disfrute de la nostalgia,
eso suponiendo que tenga corazón claro,
si no, disfrute de su pulmonía.
Cargado de rencor, se despide atentamente un servidor.
Muchos cuchillos.
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