Los pétalos de las flores hablaron, pero él dijo "te quiero", y ella sonrió.
Cupido sólo lanzó una flecha... pero él dijo "te quiero", y ella le besó.
Dijeron que todo estaba en su cabeza... pero él dijo "te quiero", y ella contestó.
Al final, los pájaros no cantaron, los hechos sí.
En su despedida, él dijo "te quiero".
Ésta vez, ella no.
Ella no supo si él mismo se creía.
Ella no quiso ver la realidad.
Ella no supo si siempre fue un juego que perdió al participar.
Lo que sí que supo en ese momento, es que nunca fue verdad.
Hoy sigue pensando que debió hacerle caso a aquel campo de margaritas, que el sentimiento y
los momentos vividos no compensan llevar un agujero negro creciendo en el pecho.
Pero cómo escuchar cuando los latidos se elevan por encima del ruido. Cómo.
Hay palabras que solo tienen sonido si te fijas en los labios de quien las pronuncia.
Hay hechos que parten bocas.
"Cada vez que veo a alguien deshojar margaritas, me pregunto quién fue el idiota que decidió
convertir un campo de flores en uno de minas."
Irene X.
No hay comentarios:
Publicar un comentario