No la razón, si no la memoria de aquella otra historia que guardaba
en el cajón.
Perdió el corazón de quien se lo entregó, que lo pidió de vuelta, sólo por si la amante se
demoraba en la búsqueda de un pitillo furtivo que echar sobre el colchón y lo encontraba.
Ella no quería que sucediese, así no.
De modo que robó el corazón regalado, pensando que estaría mejor en otras manos.
En cualquier sitio antes que en la habitación en que habitó.
Si algo se le puede reprochar, es tardar tanto en recuperar lo prestado.
Sin embargo, este ya no le cabía en el pecho,
en el lugar en que un día reposó se extendía ahora un nuevo brote,
por eso vagó por las calles cargando con su peso.
Él regresó para recuperar el trofeo que le pertenecía por derecho, mas no por justicia, y menos,
por amor.
La verdad es que después no sé lo que pasó, me gustaría pensar que ella se negó. Que se lo
entregó a un pecho lo suficientemente grande para albergar dos, o que lo tiró a la basura y
esperó hasta que el brote creció, y él se dio cuenta de que por mucho que guardase en el
cajón, nada podría ocupar el hueco que deja un corazón.
Aunque si he de ser sincero, supongo que la realidad fue bien distinta.
Lo más probable es que ella renunciara a toda esperanza de volver a sentirse viva, completa,
de volver a sentir, de tal forma que al volverlo a ver se arrojara a sus brazos suplicando.
Y él, al ver lo que perdió, rectificara y jurase amor eterno. No en pretérito perfecto, si no
en condicional.
A cambio de tanto.
Un contrato que no se firma sin un poco de locura, de la que a ella le sobraba.
Supongo firmaría con sangre un amor de esos de cuentos de hadas que duran semanas,
que nadie regala. Y todo para completar el círculo hasta que lo rompiera el orgullo de alguno
en el punto de no retorno. Ese en el que no vuelven.
Ni a verse,
ni a hablarse,
ni a mostrarse.
Sinceramente, creo que lo mejor que podría pasar, de nuevo en condicional, es que ella se
despidiera, con un "hasta otra", (primavera, vida u ocasión) y él con un "ya verás", escrito con
tinta, en el corazón.
Bonito final. Y bonito principio, también hay que decirlo.
ResponderEliminarY un bonito comentario. Gracias!!
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