sábado, 13 de febrero de 2016

"La eternidad de una espera"

La vida son dos días. 
Sí.
Y está para cometer locuras.
Claro.
Pero de pensarlo a dejar de vivir como cuerdos
desperdigando entre las horas los recuerdos...
hay un trecho.

Si algo he aprendido entre esas horas, es que tu soledad puede hacerle daño a los demás,
y que alejarte de gente que te quiere es difícil, pero también que puede ser la única forma de avanzar, 
porque no todas las formas de querer son buenas. 

Es algo que tengo que aceptar.
No sólo yo.

Hay pájaros que mueren en  jaulas de tristeza y flores que se marchitan en jarrones mientras sus "dueños" miran cómo se desintregan... 
Hay cosas que simplemente no deberían poseerse, como los hijos. 
Los hijos no son trozos de barro moldeables, ni cubos donde arrojar las frustraciones. 
Pero sobre todo, no son espejos, y si les cortas las alas caen, aunque eso no quiere decir que vayan a echar a andar.

La belleza se extingue por ausencia de libertad.

Sin embargo, esto no tiene que ver con flores, ni con pájaros cantores, simplemente no hay belleza entre estas rejas. 
Sólo hay ser, ser desencajado, vacío y hueco buscando sustancia entre cuatro paredes que albergan carcasa.
Que lo albergan a él.

Frustración.

Escribo rabia pero no la siento, la tengo en la punta de la lengua pero está dormida.
Lo único que siento últimamente es vergüenza, vergüenza de no tener lo que hace falta para salir de la celda, 
y eso es lo mas triste, porque la puerta está abierta y solo me detiene un cartel que dice textualmente: 
Si te adentras y no te encuentras... y no acaba, y ese es el problema.

La incertidumbre: ¿Qué? ¿Qué pasa si no me encuentro? 

La certeza: podría ser peor.

Yo, que hablo de flotar, que he flotado y me he hostiado y no me arrepiento...
Ahora tengo vértigo.

Ahora no quiero saltar.

Y prefiero marchitarme literalmente, ya ni si quiera sé a qué le temo. 
¿A salir de mi zona de confort? 
¿A doler como me han dolido? 
¿A qué? ¿A no poder levantarme? 
¿A la soledad que ya tengo? 
¿A perder lo que no? 
¿A que  mis cuatro pilares no aguanten?

Vivir con miedo pero no saber a qué (¿no te suena?), 
todavía no sé si necesito dos hostias o un empujón, 
pero estoy seguro de que lo que busco no está aquí.





8 comentarios:

  1. Cuando no te encuentras es cuando más te adentras. En ti. Y es cuando más te encuentras. Aunque suene contradictorio.

    Te superás Nosequién.

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  2. Contradictorio pero totalmente cierto, cuánta razón en tan pocas palabras.
    Gracias como siempre por pasarte!!

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  3. Por lo general (sin meterme en lo particular) el miedo no dura para siempre. Sobre todo cuando, como tú, somos capaces de verlo y admitir que lo sentimos, que esto ya es como tener el 50% del trabajo hecho, aunque no sepamos muy bien a qué le tememos exactamente. Ya solo falta cuándo y cómo hacerlo desaparecer, que también es un poco cuestión de tiempo, paciencia y maña, más que de fuerza (que dos hostias o un empujón no siempre nos hace despertar). Después de esto, encontrarse puede parecer hasta fácil.

    Y sí, te has superado.

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  4. Estoy de acuerdo con lo que dices pero es que el tiempo pasa tan rápido y la espera parece tan eterna que la frustración asoma y con ella entradas como ésta, más que superarme creo que me he desnudado un poco más.
    Gracias por comentar :)

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  5. El miedo se viste de sombra para que no sepamos identificarlo, se esconde porque en el cara a cara pierde la batalla en favor de lo ansiado.
    El miedo no entiende de tiempos ni banderas , somos nosotros quienes debemos demostrarle que tirar para delante (que no una huida hacia delante)es nuestro emblema.

    Mi abraz❇

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