Creo que nunca he hablado del blog aquí.
En realidad no he hablado mucho de él en ninguna parte, con todo lo que ha significado para mí.
Es hora de hacerle justicia.
Pronto hará dos años desde aquella madrugada en que me dio un impulso que estoy muy agradecido de seguir sintiendo de vez en cuando.
El impulso de escribir.
La primera entrada de este blog fue escrita directamente desde la plantilla de blogger, es de las poquísimas entradas que no tuve que retocar, de esas que salen y sabes que son perfectas, que te has plasmado y te has vaciado, fue como el primer polvo (o incluso mejor).
La verdad es que a día de hoy me sigue pareciendo una de las mejores cosas que he escrito, porque me sigo identificando con ella, con ese grito de socorro en la oscuridad.
Al fin y al cabo, esos son los cimientos de este blog.
Una súplica a pleno pulmón que encontró respuesta en su propio eco, y lo cierto es que la respuesta fue suficiente, ya que me salvó la vida de mil formas distintas.
Ojo, que soy consciente de que en este blog hay muchas entradas que no valen nada.
Desde un punto de vista objetivo, claro.
Punto de vista del que carezco.
Para mí todo lo que publico es único, puro y valioso... aunque después cambie de opinión y piense que es la mayor mierda jamás plasmada en internet (no sin razón).
Pero alguna vez me salió del ventrículo izquierdo, así que este es su lugar.
Eso no significa que mis privilegiados lacayos que hacen a veces de críticos se puedan relajar.
Aunque para hacerle justicia a la realidad confesaré que el privilegiado soy yo por tenerles.
A ellos y a todos aquellos que han influido directa o indirectamente en el blog.
Desde aquellas que me dieron a probar distintas manzanas, una más dulce que la otra, pasando por puras inspiraciones (de brisa marina), felinas salvajes, siluetas más sólidas que muchas rocas, heridas cauterizadas con tinta, ángeles suicidas y lectores/as que saben leer más allá de las palabras.
Noseremos...nisomos, nifuimos.
Entramos en nomenclatura. Hubo que poner un nombre y se cruzó la nostalgia en mal momento, la primera herida que aún picaba.
La verdad es que no hay más, creo que no encaja con el blog, pero hay un subtítulo para compensar. En un principio este era un rincón donde ser nadie, donde fundirme con la masa y diluirme entre tantos y tantos blogs.
Pero qué equivocado estaba, aquí me he definido con mi puño y letra, he encontrado partes de mi persona que no conocía, ha servido de terapia, de oído y de tratamiento.
Porque esto que leéis soy yo desnudo, y si el alma existe (permitidme la frikada) este es mi horrocrux.
Cambié el nombre por necesidad, porque este es mi espacio, y lo mágico y por lo que este blog sigue en pie, es porque aunque me conozco nosequién soy, pero sé que soy alguien.
Porque me sigo encontrando y descubriendo en cada frase que escribo, como si me estuviese escribiendo a mí mismo.
Diría que este blog merecería la pena solo con que una persona se sintiera identificada con algo, o si aquél que lee tiene un orgasmo literario entre estas líneas, pero es que para mí, por el simple hecho de existir, ya la ha merecido.
Pues lo dicho: alguien que ha leído esto ha tenido un orgasmo literario (y curiosamente también uso ese término, junto al orgasmo gastronómico). Suena a topicazo, pero me he leído completamente en tu desnudo. Quizás con el matiz de que yo empecé a encontrarme leyendo y perdiéndiendome en poesía y blogs, lo de escribir fue secundario, de ahí mi nombre. También fue un impulso que me dio una noche, sin pensar que llegaría a más, y ya ves, se acaba volviendo a sentir la necesidad de juntar letras.
ResponderEliminarMe alegro que tu blog sea tan parte de ti, tus lectores te lo agradecemos por poder disfrutarlo. Por cierto, lo de "lectore(a)s" me lo voy a autoregalar a mis oídos jaja.
Tu entrada de ayer, redonda.
Muchísimas gracias, sin duda me apunto el término de orgasmo gastronómico, es un placer tener a gente como tú leyéndome el alma, no podías faltar ;)
EliminarCompañero, gran entrada. Todos aquel que tiene la buena o mala fortuna de pasar por la pubertad aprende para siempre la carnal belleza que entraña la desnudez del cuerpo, pero tengo la certeza (y confío en que un artista de tu calibre me dé la razón) de que donde está la auténtica belleza es en la desnudez del alma, porque es exclusivamente en esa desnudez donde somos verdaderamente humanos. Tal vez, de hecho, las desigualdades de la humanidad se reduzcan a los hipócritas medios de disfrazar tal desnudez.
ResponderEliminarDejando a un lado mi perorata filosófica, admito haber leído solo un poco de lo que este blog pueda albergar, pero he encontrado reflexiones tan ciertas que solo un alma desnuda podría haber hecho, y en esas reflexiones has sido auténticamente bello, artista.
Muy de acuerdo con tu reflexión, el problema está en que pocos se sienten cómodos al desnudarse, pues lo asocian a vulnerabilidad, cuando en mi caso lo considero libertad. ¿Qué puede hacernos más libres que ser nosotros mismos?
ResponderEliminarMe halaga que me consideres un artista, pero me halaga mucho más que disfrutes esa belleza que has encontrado.
Gracias!