Yo no cierro las heridas con hilo y aguja, las cierro con pluma y papel,
porque el papel es volátil y la tinta también,
y qué mejor forma de cerrar una herida que quemando la piel.
Tú siempre has sido mi mejor mechero,
por eso llevan tu nombre todas mis cicatrices,
por eso no te creo cuando me dices,
que no volverás a tatuarme tu nombre en la piel,
por eso no te creo cuando me dices,
que te vas para no volver.
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