miércoles, 20 de mayo de 2015

Quiérete

Todos queremos que sean otros los que hagan las cosas que nosotros no sabemos hacernos, como que nos perdonen, que nos acepten... Que nos quieran.
Necesidades que surgen por falta de amor propio, por carencia de autosuficiencia.
Y es que amar es fácil, sólo tienes que dejarte llevar, pero amarse a uno mismo es harina de otro costal, porque para eso tienes que ir en contra de todos, de los que te dicen que no vales para nada y de los que te cuentan que eres perfecto tal y como eres... 
Necesitas darte cuenta de que es mentira, aceptar que eres humano y por tanto imperfecto, mortal.
Hay quien se acepta y mejora y hay quien mejora para aceptarse, el problema surge cuando confundimos ese mejorar con pretender ser quienes no somos, quienes no seremos. 
Deberíamos aprender que nuestros defectos forman parte de nosotros, pero en lugar de esforzarnos en conocernos y aceptarnos, que son los primeros pasos que debemos dar para llegar a querernos, damos un giro de tuerca en dirección equivocada para perfeccionarnos, luchando contra nosotros mismos, como si la existencia de la perfección fuera distinta de la de príncipes azules, unicornios y otras bestias, como si una nariz más recta, más carmín en los labios, unos centímetros más (de altura... o no) o un tríceps de tamaño considerable pesase más que tu cerebro y todo lo que en el puedes llegar a albergar.

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